En PROMIR sabemos que el primer día como R1 es uno de los más importantes de vuestra vida. Para nuestro autor invitado, al que llamaremos Jorge y que prefiere permanecer en el anonimato, fue un momento que nunca olvidará. Se incorporó el año pasado para formarse en la especialidad de neurocirugía en uno de los hospitales más importantes de Madrid y quiere explicaros cómo fue su experiencia y qué podéis esperar de este día único.

Qué podéis esperar de vuestro primer día como R1

Recuerdo perfectamente cómo fue mi estreno como médico residente. Hace ya un año de aquel momento en que empecé a formarme en neurocirugía, mi especialidad.

Seis años de carrera y un año de preparación para el examen MIR me llevaron hasta aquella circunstancia tan especial. Sabía que aquello era sólo el principio de otro gran viaje de cinco años. Pero esa primera jornada nunca la olvidaré y seguro que los que os habéis presentado a la convocatoria MIR 2019 y que acabáis de incorporaros, tampoco podréis hacerlo.

Cuando me puse la bata por primera vez (de forma oficial, claro), una sensación difícil de describir me recorrió el cuerpo. Intuía que la jornada me serviría para conocer el entorno y a las personas con las que iba a trabajar. ¿Estaba nervioso? Por supuesto.

Afortunadamente, la acogida por parte de mis nuevos compañeros fue fantástica y seguro que para todos los que consigáis vuestra “R” también lo será. Según mi experiencia, esto es lo que haréis durante esta importante jornada:

  • Recoger la ropa de trabajo: tras una breve presentación con algunos de vuestros compañeros, se os asignará una taquilla y unos uniformes.
  • Codearos con los “R” mayores: ellos os contarán qué es lo que podéis esperar durante ese día y los siguientes.
  • Conocer a los adjuntos del servicio: es posible que no sepáis a quién se os ha asignado para empezar a trabajar. Quizás se prolongue durante una semana este trámite, pero es importante establecer buenas relaciones con ellos.
  • Familiarizaros con el lugar de trabajo: las consultas, los controles de hospitalización, las guardias, etc. Yo, personalmente, lo que más ganas tenía de ver eran los quirófanos, porque estaba seguro de que allí pasaría mis mejores momentos y tendría la oportunidad de enfrentarme a nuevos retos.
  • Contacto con pacientes ingresados: durante el control de hospitalización tuve la posibilidad de ver a algunos, junto con los “R” mayores. Algo que agradecí mucho porque me dio la posibilidad de conocer lo que sería mi día a día como médico. Si vosotros tenéis también esa posibilidad, no la desaprovechéis.  Además, el contacto con tu primer paciente es un momento muy emotivo y curioso. Para él serás un médico más y posiblemente no te recuerde o no lo haga de manera especial, pero él tendrá un lugar especial en tu corazón y nunca podrás olvidarle.
  • Determinar las tareas del día siguiente: os comentarán cuándo tendréis que empezar a hacer guardias y cómo será vuestro segundo día: a mí me dijeron que a las 8.30 ya tenía que asistir a la primera sesión clínica. Habrá detalles que aún no estén claros, pero no os preocupéis: os irán poniendo al corriente poco a poco y siempre estaréis informados.

¡Y eso es todo! Os parecerá poca cosa, pero lo cierto es que fue un día muy completo e intenso, aunque, sin duda, también muy emocionante.

Como dice Jorge, nuestro ahora R2, este es el comienzo de la etapa más crucial de vuestras vidas. Os diríamos lo típico de que intentéis no poneros nerviosos, pero seguramente sería en balde: ¡con lo que habéis pasado para llegar hasta aquí!

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