El galardonado periodista Andrés Oppenheimer asegura en su libro “Sálvese quien pueda”, en el que habla de la robotización del ecosistema laboral, que el 47% de los empleos actuales corren el riesgo de ser completamente automatizados o quedar obsoletos. «No todos vamos a tener trabajo dentro de unos años, porque los robots sustituirán gran parte de lo que hacemos» asegura, y sentencia que «hasta los tribunales y los médicos podrían ser robots».

Otros autores no son tan radicales y afirman que, aunque la tecnología tendrá un impacto muy fuerte en algunas profesiones, estas no desaparecerán completamente. El empresario y economista John Pugliano, en su libro «The Robots are Coming: A Human’s Survival Guide to Profiting in the Age of Automation» («Vienen los robots: una guía de supervivencia humana para ganar dinero en la era de la automatización») asegura que el rápido avance de la tecnología va a afectar de manera determinante a la Medicina. Por ejemplo, uno de estos pronósticos es que el número de médicos de familia puede retroceder en países desarrollados gracias a la automatización del diagnóstico. Pero, ¿debemos ver esto como una amenaza?

Curiosamente, la residencia de médico de familia es una de las menos demandadas y, sin embargo, es la especialidad donde más personal se necesita. ¿Y si se afronta esta escasez de recursos humanos apoyando a los profesionales con inteligencias artificiales (IA)? ¿Por qué no adaptarse al cambio y que las máquinas apoyen en las situaciones donde sean necesarios más facultativos?

¿Por qué perder el tiempo respondiendo a las preguntas del doctor sobre hábitos o actividad física cuando podemos dar esa información utilizando un cuestionario online? Es más, ¿por qué no enviar estos datos directamente desde algunos dispositivos, como pulseras de actividad o relojes inteligentes? De este modo, además, se obtendría una lectura mucho más precisa.

No todo son hipótesis. En la actualidad podemos encontrar máquinas haciendo tareas de diferente complejidad y con distintos objetivos relacionadas con la Medicina. Existen inteligencias artificiales que se encargan de tareas administrativas como programar citas o recordar la toma de medicamentos. También hay robots haciendo labores sanitarias básicas como transportar a pacientes o hacer un registro de los signos vitales y de la evolución del paciente como el sistema robotizado Lokomat, diseñado para ayudar en la rehabilitación tras una lesión. Se trata de un gran avance tecnológico que no elimina el trabajo de los fisioterapeutas, pero que si ayuda significativamente a optimizar el tiempo y los recursos de estos.

Además, existen grandes innovaciones como Watson, la IA de IBM capaz de analizar 70.000 artículos científicos sobre el cáncer en un solo día, una tarea que a un profesional de la Medicina le llevaría 38 años. Hasta la fecha, Watson ha analizado más de 600.000 pruebas médicas y 25.000 casos prácticos, una información fundamental para tratar cualquier tipo de cáncer.

Lokomat y Watson son ejemplos perfectos de cómo evoluciona la relación entre los profesionales de la Medicina y las máquinas. Lo que está claro es que los robots no van a sustituir a los humanos, sino que, gracias a la automatización y la IA van a mejorar el desempeño de su profesión. Se trata de una simbiosis, no de una usurpación. La humanidad y la empatía con el enfermo también son muy importantes en el proceso de curación y son atributos que una máquina no tendrá nunca.

La inteligencia artificial cambiará cada vez más el modo en el que se ejerce la Medicina y el modo en que se estudia. En PROMIR somos conscientes de esta realidad y nuestra plataforma se ha diseñado para tomar el máximo partido de la IA, que está imbricada en el funcionamiento de toda la plataforma. para ayudar de distintas maneras a los opositores MIR:

  • Durante la fase de Calentamiento, los estudiantes hacen ejercicios y su progreso es almacenado y analizado para practicar en las áreas donde más lo necesiten a través de entrenamientos tipo test.

  • En la fase de Calibración, presente en cursos como PROREMIR o Segunda Especialidad, se analiza los conocimientos previos del estudiante que se presenta de nuevo al examen MIR para ver qué áreas tiene mejor asimiladas y en cuáles necesita refuerzo.

  • Al estudiar una parte del temario, la IA hará preguntas de lo último que el alumno ha estudiado de manera automática a través de un post-test.

  • La inteligencia interviene también en los simulacros al encargarse de analizar la puntuación que ha obtenido el alumno y cruzar sus datos con los de sus compañeros que se presentan a su misma convocatoria, de tal modo que el aspirante puede ver siempre en qué situación se encuentra con respecto a los demás opositores.

En el futuro inmediato, la inteligencia artificial seguirá avanzando en áreas donde los humanos pueden errar. Sin embargo, no existe la máquina capaz de salvar una vida por sí sola o de atender a un paciente en el conjunto de todas sus necesidades, de una manera holística. Por estos y otros muchos motivos, el mundo siempre necesitará a los médicos.

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