El novelista Wilhelm Raabe definió al genio como “aquel que marca las huellas que seguirá el talento que venga detrás de él”. Los genios y los grandes personajes nos inspiran, tanto por lo que hacen como por lo que dicen. Así que, con el objetivo de inspiraros a vosotros, hemos escogido algunas de las frases más estimulantes, provocadoras y de gran importancia histórica que han pronunciado los grandes personajes de la Medicina.

“La Medicina es la única profesión universal que en todas partes sigue los mismos métodos, actúa con los mismos objetivos y busca los mismos fines”.

Cita de Sir William Osler, profesor de Medicina en la Universidad de Pensilvania y en la Universidad John Hopkins. A él se le atribuye el descubrimiento de muchas enfermedades que llevan su nombre, como el signo de Osler, los nódulos de Osler o el síndrome de Osler. El doctor hace referencia al carácter científico de la investigación médica y al propósito principal de todos los facultativos estén donde estén: curar al enfermo. Aunque la frase puede resultar un poco fría, no fue la única que el profesor dejó haciendo referencia al trabajo del profesional de la Medicina.

 

“El buen médico trata la enfermedad; el gran médico trata al paciente que tiene la enfermedad”.

Si en la anterior cita, Osler parecía dar más peso a la metodología y a los fines de la Medicina, esta otra frase trata del lado más humano del ejercicio de la profesión médica. Como profesionales de la Medicina, siempre tendréis que ser empáticos y tratar con humanidad al paciente, lo cual está demostrado que ayuda a su curación, además de rebajar considerablemente el estrés y la ansiedad que suelen  acompañar a las enfermedades.

 

“El objetivo de la Medicina es prevenir la enfermedad y prolongar la vida, el ideal de la Medicina es eliminar la necesidad de un médico”.

Esta cita es del estadounidense William James Mayo, uno de los fundadores de la Clínica Mayo, posiblemente la entidad sin ánimo de lucro dedicada a la práctica médica más famosa del mundo. Su hermano, Charles Horace Mayo, también fundador de la Clínica, dejó una cita con un mensaje relacionado: “La educación médica tiene dos objetivos: sanar al enfermo y hacer avanzar la ciencia”. A William Worral Mayo, padre de los dos anteriores y cirujano durante la Guerra Civil Americana, le debemos una declaración de lo más inspiradora: “Mi religión siempre ha sido hacer todo el bien que pueda a mis semejantes, y el menor daño posible”. Sin duda, dos generaciones con vocación y  talento para las frases.

 

“Un doctor debe trabajar 18 horas al día, siete días a la semana. Si esto no te gusta, deja la profesión”.

Aunque esta cita del médico y escritor Martin Henry Fischer es un poco radical, refleja perfectamente las exigencias de dedicación que conlleva elegir esta profesión. Por supuesto, como todos los seres humanos, los profesionales de la medicina tienen derecho al descanso. Pero al igual que muchas profesiones vocacionales, los doctores dedican mucho tiempo al ejercicio de la suya y la gran mayoría de ellos, si no todos, lo hacen con gusto. Hay que decir que Fisher, famoso precisamente por sus frases, es un personaje bastante polémico, al que también se le atribuyen frases como “una conclusión es el lugar a donde llegas cuando te has cansado de pensar” o “todo hombre que no aprende al menos otros dos idiomas a parte de su lengua natal es un imbécil”. Un hombre exigente, vaya.

 

“Todo hombre puede ser, si se lo propone, escultor de su propio cerebro”.

Estas palabras están grabadas en la entrada del hospital madrileño que lleva el nombre de quien las escribió. Santiago Ramón y Cajal fue uno de los investigadores más importantes de la historia. Sus grandes descubrimientos y su trabajo en el sistema nervioso le valieron el Premio Nobel de Medicina en 1906, compartido con Camillo Golgi. No es de extrañar, que Ramón y Cajal utilizase el cerebro, el órgano que terminó conociendo tan bien, para hablarnos de que nosotros mismos, somos los responsables de nuestra propia educación y formación. En el contexto original, la frase, escrita para el prólogo de la segunda edición de su obra “Reglas y consejos sobre investigación científica” (1899), hace referencia a la importancia de la disciplina y la voluntad en el estudio de la Medicina, las cuales pueden ser incluso más determinantes que el talento innato del investigador. No en vano, la cita completa tiene una segunda parte que habitualmente se omite: “todo hombre puede ser, si se lo propone, escultor de su propio cerebro, y que aun el peor dotado es susceptible, al modo de las tierras pobres, pero bien cultivadas y abonadas, de rendir copiosa mies”.

Detrás de estas palabras hay grandes doctores que lograron enormes avances en la Medicina y no solo por lo que dijeron, sino más bien por lo que hicieron. Os invitamos a que conozcáis sus vidas y sus obras, para que estas os inspiren durante vuestra toda carrera profesional.

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