La ansiedad es un mecanismo del cuerpo para proteger nuestro organismo. Es una reacción frecuente ante situaciones de estrés e incertidumbre: antes de realizar un examen, una entrevista de trabajo o los días previos a tomar una decisión importante.

Es el problema mental más citado por los españoles según los datos de las últimas encuestas por delante de otras enfermedades como la depresión. En 2015, en España, 1.911.186 personas padecieron algún trastorno relacionado con la ansiedad lo que supone el 4,1% de la población según los datos aportados por la Organización Mundial de la Salud (OMS).

El diccionario de la Real Academia Nacional de Medicina (RANM) define la palabra ansiedad como el sentimiento desagradable de sentirse amenazado por algo inconcreto, acompañado de sensaciones somáticas de tensión generalizada, falta de aire, sobresalto y búsqueda de una solución al peligro. Es similar a la angustia, aunque en esta las sensaciones son diferentes, y se diferencia del miedo en que en este existe un peligro definido y conciencia del mismo.

Causas

El ritmo de vida de la sociedad actual, la acumulación de estrés o el consumo de alcohol y/o drogas puede favorecer la aparición de los primeros síntomas.

En ocasiones puede estar relacionada con enfermedades cardíacas o respiratorias, problemas de tiroides, diabetes o como consecuencia del consumo de algunos medicamentos.

La personalidad, la genética o el padecimiento de otras enfermedades mentales como la depresión también están relacionadas con el desarrollo de ansiedad.

Síntomas

– Nivel cognitivo: preocupación, sensación de nerviosismo constante, sentimiento de peligro, problemas de concentración, miedo escénico …

– Nivel fisiológico: sudoración, dolor en el pecho, hiperventilación, cansancio …

– Nivel motor: temblores, comportamientos compulsivos (morderse las uñas, fumar o comer más), torpeza o dificultad para actuar, palpitaciones, calambres …

Tipos de ansiedad

  • Trastorno Obsesivo Compulsivo (TOC)

Se caracteriza por conductas obsesivas (pensamientos repetidos y angustiosos) y compulsivas (acciones repetidas para intentar que los pensamientos negativos desaparezcan). Suele aparecer durante la adolescencia o principio de la edad adulta y se estima que un 2,5% de la población la padece.

  • Trastorno por Estrés Post Traumático (TEPT)

Se produce cuando la persona ha sufrido una situación traumática con fuerte impacto emocional.

  • Trastorno de Ansiedad Generalizada (TAD)

Las personas que la padecen sienten preocupación intensa, irracional y persistente durante largos periodos de tiempo interfiriendo en su vida diaria.

  • Trastorno de pánico

Es un ataque de terror inesperado y repetidos que pueden ir acompañados de palpitaciones, mareos, angustia … son comúnmente conocidas como crisis de ansiedad.

  • Fobia Social

“Miedo a que personas del grupo social propio y, por lo tanto, comparativamente pequeño, hagan juicios sobre uno mismo, lo que lleva a evitar situaciones sociales concretas tales como comer, hablar en público o tener contactos con personas del sexo opuesto. El cuadro clínico se acompaña de una baja autoestima y de miedo a las críticas. Puede manifestarse como preocupación por ruborizarse, por tener temblor de manos, náuseas o necesidad imperiosa de micción, y a veces el enfermo está convencido de que el problema primario es alguna de estas manifestaciones secundarias de su ansiedad. Los síntomas pueden desembocar en una crisis de angustia. La tendencia a la evitación suele ser intensa y, en los casos extremos, puede llevar a un aislamiento social casi absoluto”, RANM.

  • Agorafobia

Miedo irracional a los espacios públicos abiertos.

  • Fobia específica

“Fobia restringida a una situación muy específica tal como a la proximidad de animales determinados, las alturas, los truenos, la oscuridad, los viajes en avión, los espacios cerrados, la utilización de urinarios públicos, la ingesta de ciertos alimentos, los dentistas, la visión de sangre o de heridas o el contagio de enfermedades concretas. Aunque la situación desencadenante sea muy específica y concreta, su presencia puede producir pánico como en la agorafobia y en las fobias sociales. Las fobias específicas suelen presentarse por primera vez en la infancia o al comienzo de la vida adulta y, si no son tratadas, pueden persistir durante décadas. El grado de incapacidad que producen depende de lo fácil que sea para el enfermo evitar la situación fóbica”, RANM.

Cómo superarla

Aprender a relajarse, controlar la respiración, pedir ayuda a tu entorno familiar, amigos o especialistas, evitar los pensamientos negativos e irracionales, reducir el consumo de alimentos y/o bebidas que generen estrés como el café o el chocolate, hacer ejercicio o incrementar el consumo de triptófano y serotonina (presente en productos lácteos, huevos, carne, cereales, arroz o vegetales como el aguacate, las espinacas o la rúcula) pueden ayudarte a controlar los síntomas leves de ansiedad.

Si esta persiste e interfiere en tu vida cotidiana es posible que necesites tratamiento para evitar que la situación empeore. Cuanto antes se trate antes se podrá encontrar una solución.

 

Escribir un comentario